Embarazo no deseado

Al crear este blog, que es casi un himno a la vida, al nacimiento, a la maternidad, a la paternidad, al AMOR, nunca pensé en el aborto.

Nunca creí que alguien me preguntaría cómo hacer para evitar la venida de su hijo al mundo.

No estuvo en mi mente. Debí saber que pasaría. No es fácil ser padres. Lo se. Lo se fehacientemente. Soy madre de cuatro niños (hoy ya grandes). Mi primer embarazo fue múltiple, cuando aún era soltera.  No estuvo en mi mente evitar el nacimiento. Es más, desde el primer momento fui la mujer más feliz del mundo. Inmediatamente me dediqué a prepararme para la misión más difícil, la más noble, la más sacrificada, pero a su vez, la mejor recompensada. SER MADRE.

Los jóvenes llegan a la relación sexual, por la relación en sí misma, no por amor. O quizás sí con amor, pero sin responsabilidad. Es lógico que si tienen relaciones sexuales, sin tomar ninguna medida de precaución, el embarazo es la consecuencia natural. Pero además, con los riesgos de infección por SIDA como existe hoy en día, un embarazo es hasta una consecuencia saludable.

En toda relación sexual entre adolescentes y no tan adolescentes, por un acto de responsabilidad hacia sí mismo y hacia el otro, debería usarse el preservativo o condon. Es esta además, la manera más efectiva y sana para evitar cualquier tipo de infecciones tanto para el hombre como para la mujer.

Principalmente entre los más jóvenes, la paternidad y la maternidad no está en sus planes; por lo menos en sus planes inmediatos. En la inmediatez está sí, la urgencia sexual de la propia juventud, unida a la inconsciencia, e irresponsabilidad más increíble.

Luego, como es de esperar, la chica queda embarazada y es allí donde recién comienzan a pensar. ¿Qué hacer? No están preparados para tan grande responsabilidad. Entonces salen desesperados ambos a pedir ayuda para evitar ese embarazo.

La palabra evitar quiere decir no permitir que suceda. Pero ya sucedió. Ahora no se puede evitar algo que ya está. Lo que se busca entonces es deshacer lo hecho. O matar al hijo. Así, crudamente hay que decirlo. Para qué andar con vueltas y rodeos. Cuando alguien me pregunta cómo puedo evitar que avance el embarazo, está reconociendo que el embarazo ya existe.

El embarazo no es algo vacío, abstracto. Es un hijo. Una vida. Un ser. Pero además, y lo que es más importante, es que no es un hijo cualquiera, es su propio hijo. ¿Cómo entonces alguien puede preguntar, cómo matarlo?

Quiero ser muy cruda en mis expresiones en este punto. Desde el momento de la concepción, la vida existe. Desde el momento en que se detecta un embarazo, allí está la vida. No es una cosa que porque no ha nacido, no existe. NO y no, mil veces no. La vida está allí. Lo que hacemos entonces es quitar esa vida.

Lo que no se enseña en las aulas y peor aún, no se enseña en los hogares, es la responsabilidad que se debe asumir desde el momento en que se toma la decisión de tener relaciones sexuales.

Cuidado, que no me estoy refiriendo a no tener relaciones sexuales. Entiendo que hoy en día hay mayores libertades para expresarse naturalmente y tener relaciones en el momento en que se sientan lo suficientemente maduros para ello. Y creo que es bueno que así sea. Lo que sí digo, es que se llega a la relación sin siquiera pensar en las posibles consecuencias lógicas como una enfermedad o un embarazo.

Cuando aparece el embarazo en estas circunstancias, muchas veces, el padre desaparece. Sí, así es.  El hombre es el primero en huír. El puede irse sin llevar la panza. Pero ya no será el mismo nunca más. Habrá dejado atrás un hijo sin padre.

La mujer no puede huír sin llevar su panza. Es la que sufre el abandono, en una situación que no la creó sola. El embarazo es una consecuencia creada entre dos. Pero la panza la llevará ella sola. Lamentablemente esto es así y todas las mujeres deberíamos tenerlo muy claro.

Al hombre (no a todos, por suerte) no le cuesta nada salir huyendo como un gran cobarde, en lugar de afrontar la situación y apoyar y acompañar a su novia. A la madre de su hijo. Un hijo es algo tan sublime, tan importante, tan grande, que no puedo entender cómo hay seres que no han comprendido aún la necesidad de protegerlo.

Se que traer hijos al mundo es tarea de gran responsabilidad y que desde el momento en que lo concebimos, asumimos grandes obligaciones. Ese punto no está en discusión. También se que la tarea de la madre no termina cuando el niño ha crecido. También lo se. La maternidad es toda la vida. Desde el momento que somos madres ya no podemos dejar de serlo. Pero también desde el momento en que el hombre es padre, será padre toda la vida.

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